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La flora del Geoparque las Loras

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A lo largo de la línea del horizonte ante el que te encuentras, puedes divisar el paisaje característico del Geoparque Mundial de la UNESCO Las Loras. Extendido por un vasto territorio entre las provincias de Burgos y Palencia, dominado por altos páramos y cerros testigo, separados por espectaculares cañones fluviales, que dibujan un mosaico de estepas, praderas y bosques con multitud de especies de flora y fauna, muchas de ellas amenazadas.

La flora del Geoparque

Tras épocas históricas con un elevado grado de ocupación humana, la despoblación y el abandono de los usos tradicionales de las últimas décadas ha propiciado la regeneración del bosque en amplias laderas, parameras y cañones. El abrupto relieve y su posición biogeográfica estratégica en la zona de transición entre las regiones eurosiberiana y mediterránea son dos factores determinantes en la notable riqueza de hábitats y especies de Las Loras.

Las encinas, melojos, quejigos y hayas cubren importantes extensiones, aunque también se pueden encontrar otros bosquetes singulares como las tejeras, tilares y avellanares acantonados en las laderas más umbrías, o los enebrales, madroños y coscojas que aparecen en las solanas más expuestas.

El ecosistema estepario de las parameras de Las Loras es el más característico y de mayor valor medioambiental. Son zonas elevadas, llanas y rocosas, sometidas al frío, el viento y la aridez, donde solo pueden prosperar matorrales rastreros dominados por la aulaga, la gayuba y el brezo, con matas dispersas de encinar y zonas de praderas pedregosas.

Estos entornos han sido modelados por los ancestrales usos ganaderos, presentando un futuro incierto frente a la actual regresión y cambios en estos aprovechamientos.

La fauna asociada al paisaje kárstico

La monotonía del páramo se ve interrumpida por las múltiples manifestaciones del relieve kárstico, con campos de dolinas, lapiaces o relieves ruiniformes, donde encuentran abrigo densas formaciones de arbustos y helechos. El modelado subterráneo ha originado sistemas de cuevas y simas que albergan comunidades de fauna cavernícola de gran interés, entre los que destacan los murciélagos y los invertebrados. La activa dinámica kárstica permite el desarrollo de varias surgencias tobáceas que llegan a crear verdaderos edificios escalonados y suponen un hábitat extremadamente escaso y amenazado.

Además del interés geológico, florístico y faunístico, la comarca atesora un extenso patrimonio arqueológico (yacimientos paleolíticos, dólmenes y túmulos neolíticos, castros de la edad del Hierro), arquitectónico (monumentos románicos y prerrománicos) e histórico.

Un lugar recóndito que encierra al tiempo entre sus piedras.

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