Palacio de los Marqueses de Aguilar
El palacio de los marqueses de Aguilar de Campoo es la principal construcción civil de la villa. El edificio que se conserva hoy en día formaba parte de un conjunto palacial que estaba situado en la actual Plaza de España.
En esa plaza se edificó el primer palacio que los Manrique de Lara tuvieron en la villa, el conocido como palacio de doña Aldonza que, con el tiempo, terminó siendo cedido por Juan Fernández Manrique para que fuera utilizado como sede del Ayuntamiento. Esta función fue mantenida hasta que, a mediados del siglo XX, se decidió su demolición y el traslado de la casa consistorial a su actual emplazamiento.
Esta cesión se produjo porque a finales del siglo XV comenzaron las obras de un gran palacio que se erigió en el sur de la plaza. Este nuevo edificio sería conocido como el Palacio viejo, en contraposición al Palacio nuevo. Este fue una ampliación del mismo acometida desde finales del siglo XVI por orden del IV marqués de Aguilar, Luis Fernández Manrique de Lara, y es la única sección del complejo palacial que se conserva hasta el día de hoy, debido al incendio que en 1946 asoló el viejo edificio.
Ambos palacios fueron utilizados de forma ocasional como residencia de los señores de Aguilar, por lo que sus ausencias propiciaron que dichas instalaciones fueran ocupadas por otras personalidades. Fue muy común que fuese utilizada como residencia por los abades de la colegiata de San Miguel, donde instalaron la sede de su audiencia abacial, es decir, de su tribunal eclesiástico. El Palacio viejo, por su parte, fue donde se hospedó el Emperador Carlos V en las dos ocasiones que visitó Aguilar.
El edificio que puede observarse hoy en día muestra perfectamente la traza original donde destacan los balcones de forja apoyados sobre once arcos de medio punto con columnas cilíndricas. La fachada está adornada con cuatro escudos heráldicos de los Fernández Manrique, en concreto del IV marqués. Su descripción, según M. Herranz y A. Corada, es la siguiente: “Escudo de forma española o redondeado, medio partido y cortado. Primero, castillo almenado y donjonado de tres donjones, más alto el central. Segundo, águila explayada y coronada. Tercero, dos calderos gringolados puestos en palo. Bordura forrada de ocho colas de armiño. Al timbre, corona marquesal. Acolada al blasón, Cruz de la Orden de Santiago. Alrededor del conjunto, guirnalda de laurel”.
Tipo de actividad :
Accesible para personas de movilidad reducida
Patrimonio Cultural
Turismo Familiar
Audioguía :


