El barrio de Fuente Quintana debe su nombre a un manantial que estaría en uso, muy probablemente, desde el siglo I a. C.
Las excavaciones arqueológicas desarrolladas por el IMBEAC en el yacimiento hispano romano de Huerta Varona, han descubierto un conducto de agua (acueducto) que servía para abastecer a este núcleo, origen de la actual población de Aguilar de Campoo, casi con toda seguridad desde este acuífero.
Más cercano en el tiempo se muestra la localización, en las cercanías de la fuente, de una ermita –hoy completamente desaparecida- que llevaba por nombre Nuestra Señora de Quintana y que quedó, desde mediados del siglo XVI, bajo el patronazgo de la colegiata de Aguilar.
Tuvo asociada una cofradía que llevó su misma denominación y la figura de un ermitaño o ermitaña que vivía en una vivienda adosada al templo. Durante el Antiguo Régimen esta ermita fue uno de los lugares habituales para el abandono de niños recién nacidos.
Aunque se desconoce el motivo, tanto la ermita como los campos aledaños fueron un lugar de romería, especialmente para los vecinos de la localidad de Villaescusa de la Torres, al menos, hasta el siglo XIX.





